El hacer hachís siempre me ha producido un placer increíble. Me da la impresión de transportarme a la lejana India, Nepal o Afganistán donde el hachís es un producto tradicional y donde saben hacerlo desde siempre. Es el producto exótico por excelencia. Cuando lo fumé por primera vez solo sabía que era algo que venia de Marruecos y no sabia que se sacaba de la marihuana (ni sabía realmente lo que era la marihuana). Como la mayoría de los jóvenes europeos de esas lejanas épocas mi iniciación al cannabis fue con el hachís.

En los primeros años de consumo, no pude aclarar el interrogante de cómo este misterioso producto estaba hecho. Mis amigos cercanos no se interesaban mucho por el asunto, la mayoría no fumaba. Poco a poco fui aprendiendo a través de lo que se comentaba, aunque habían muchas leyendas urbanas, y lo poco que se podía leer en esas épocas sobre el asunto. Después de algo de camino recorrido he aprendido las bases de todo el proceso, aunque todavía tengo mucho por aprender, desde el cultivo hasta el hachís, pasando por la separación de la resina de la materia vegetal.

Hoy te muestro como la resina trabajada a mano se convierte en hachís.

 

Resina extraída con hielo

Resina extraída con hielo

 

Resina cruda

Hice una nueva extracción de resina con agua y hielo (la misma técnica que en mi entrada ice hash). Era una mezcla de varias hierbas, Durga Mata, Red Dick, Icecream y Chronic, unos 30 gramos de hojas resinosas y pequeños cogollos.

Ahora toca transformar la resina en hachís. Debo aclarar que la llamo resina cuando no está trabajada y hachís una vez que la misma resina ha sido trabajada y aglomerada.

Al abrir el pequeño paquete (más o menos 2-3 gramos) percibo un leve aroma de cacao, tierra y herbáceas. Uno de los inconvenientes del método de extracción con agua y hielo es que una buena parte de los terpenos se pierden en el proceso y por lo tanto no tiene muchos aromas. Se supone que los terpenos no son solubles en agua pero el hecho es que la resina hecha con este método tiene menos aromas que la hierba de la que ha sido separada.

Tiene el aspecto de piedras de barro seco, de diferentes tamaños y es de un color más oscuro que en mis precedentes extracciones. El color, se debe quizás, a que una parte de la hierba apenas estaba seca y sin curar cuando la procesé.

 

Resina trabajada (hachís) al lado de un trozo de resina cruda

Resina trabajada (hachís) al lado de un trozo de resina «cruda»

 

Resina trabajada y amasada

Decido trabajar una parte de la resina con las manos e intentar formar una bola de hachís uniforme. No es fácil, se habían formado unas piedras muy duras al secarse porque no me había preocupado en separarlo para el secado ni lo había rallado. Trabajándolo en la palma de una mano y apretando con el pulgar de la otra, ejerzo presión sobre la materia y combinado con el calor corporal se ablanda un poco pero no lo suficiente. Probablemente la resina está contaminada con pequeñas partículas vegetales que han logrado colarse por las mallas. Estas partículas reducen la pureza del producto y lo hace menos maleable. Una pequeña cantidad de resina de primerísima calidad no necesita más calor que el de las manos y un buen amasado para formar una bola homogénea. Quizás la resina de la que parto no es la «crême de la crême» pero no dudo de que saldrá algo bueno.

Después de unos minutos tratando de conseguir una masa homogénea pierdo paciencia. Decido darle calor con una placa vitrocerámica. Envuelvo la resina semielaborada en un papel siliconado apenas unos 40-45° con la placa apagada. A medida que la voy trabajando se vuelve blanda y el color se vuelve mas oscuro, casi negro con un aroma algo más profundo y complejo. Creo que ya lo podemos considerar como hachís. Al partir la bola por la mitad, el color del interior es de un marrón oscuro y se nota que no he logrado una homogeneidad perfecta.

Lo dejo así, quiero catarlo…

 

Bola de hachís abierta

Bola de hachís abierta

 

 

Separo un trozo del hachís para hacer la cata

Separo un trozo del hachís para hacer la cata

 

Cata

Fumo un tercio del porro, no se nota un sabor o aroma muy especial, el tabaco predomina.

Al cabo de unos minutos el efecto me arrolla y me hace interrogar sobre el sentido de escribir una entrada de blog sobre un diminuto trozo de hachís de un gramo o dos… La nicotina influye mucho en los primeros síntomas del impacto del THC pero es bastante potente. He hecho y fumado mejores pero no está mal. Comparado al hachís que fumaba en los 70, 80 y 90, generalmente algún marroquí mediocre, este es más potente. Contiene más THC y además la satisfacción de fumar un producto hecho por uno mismo es inmensa.

La próxima vez me esforzaré en extraer una resina con menos contaminantes y la trabajaré mejor para conseguir un hachís más homogéneo.

 

Resina, hachis y porro

Resina, hachís y porro